Peritonitis Infecciosa Felina (PIF)

FacebookTwitterGoogle Bookmarks

Si consideras que hay algún dato desactualizado en el artículo o en la información, por favor, ayúdanos a mejorar. Queremos que nuestra base de datos y de conocimientos sirva para ayudar a todos aquellos que lo necesiten. POR FAVOR, SI TIENES SUGERENCIAS QUE HACER, INFORMACIÓN QUE APORTAR, O INCLUSO ALGO CREES QUE DEBA SER RECTIFICADO, PONTE EN CONTACTO. Muchas gracias de antemano.

© Bolboreta Forest. Bea Alonso.

Publicado: 29/11/2012. Actualizado: 20/6/2016

Introducción

La peritonitis infecciosa felina (PIF) es una enfermedad del sistema inmunológico producida por un coronavirus felino, es una enfermedad infecciosa que afecta a varios sistemas, crónica y mortal asociada a una respuesta inmune inadecuada del gato al virus.

Descubierta hace más de 30 años, todavía hoy supone una fuente de problemas en cuanto a su origen, incidencia, epidemiología, diagnóstico, prevención y tratamiento.

Causas

El Coronavirus felino (FCoV), pertenece a la familia Coronaviridae, se trata de un virus tipo ARN de gran tamaño, se les llama coronavirus por los pleomórficos o espículas que tiene a su alrededor, como alfileres de cabeza redonda que le dan la imagen de llevar una corona. Tiene la alta capacidad de mutar y recombinarse mientras se replica, por lo que hay gran catidad de coronavirus, y algunso son altamente infecciosos, como por ejemplo el síndrome respiratorio agudo severo por corona virus, o el PIF.

 

250px-Coronaviruses 004 loresCoronavirus felino

 

 

Existen 2 tipos de virus intestinales:

  • Un tipo intestinal que invade el tracto digestivo FECV/FCoV (Feline Enteric Corona Virus).
  • Y un otro tipo responsable de la peritonitis infecciosa felina FIPV (acrónimo para Feline Infectious Peritonitis), que es el que muta del FECV/FCoV, que pasan del intestino a reduplicarse en los macrófagos y monocitos. Estos infectan los demás tejidos atacando al sistema inmune, provocando el cansancio celular.

Características

El FECV/FCoV es un virus bastante inestable fuera del hospedador, se inactiva en 24 horas a temperatura ambiente. Es resistente a bajas temperaturas, afortunadamente, tanto el FECV/FCoV y el PIFV son destruidos por la mayoría de los antisépticos usados habitualmente (clorhexidina, cloruro de benzalconio, betadine, lejía...), aunque en determinadas condiciones de sequedad sobre una superficie puede mantenerse infeccioso durante 7 semanas. Tienen variabilidad genética y biológica.

Los FECV/FCoV son virus ubicuos, lo que quiere decir que están en todas partes en el mundo con alta morbilidad, o lo que es lo mismo, que afectan a muchos individuos que viven en el mismo sitio, pero no es letal. La mayoría de gatos son portadores de FECV/FCoV, y sólo si aparecen variantes virulentas (FIPV) se produce la enfermedad, es más frecuente en grupos y en animales jóvenes . El FECV/FCoV se transmite directa e indirectamente a partir de heces y secreciones orales o en la gestación, aunque en éste último caso, es muy raro.

Normalmente, una infección por FECV/FCoV pasa desapercibida, ya que causa una leve diarrea, y a la semana del contagio, los gatos afectados empiezan a eliminar el virus a la semana de contagiarse, la elimación del virus puede darse por un tiempo corto o de forma permanente hasta eliminarlo del todo de su organismo.

Incidencia

La incidencia de la enfermedad es uno de los puntos en los que se observa mayor discrepancia en los diferentes estudios realizados dado que influyen factores como la edad o el modo de vida del gato (solitario, con otros gatos...).
En general las cifras se aproximan a una incidencia de 1:5000 gatos en el caso de que vivan solos y de un 5% en animales que viven en comunidades de varios gatos. Además, se ha comprobado que el riesgo de que un gato desarrolle PIF disminuye a medida que pasa el tiempo desde el primer contacto con el coronavirus, siendo infrecuentes las muertes producidas después de 36 meses de la infección por un coronavirus felino.

Cuando se producen muertes más tardías suele deberse a reinfecciones con otro virus.

En cuanto a la edad la incidencia es mayor entre los 6 meses y 2 años, siendo la aparición esporádica entre los 5 y los 13 años y produciéndose un nuevo incremento a partir de los 14 años de edad.

Finalmente no parece existir una predisposición ligada al sexo ni a la raza aunque es más frecuente encontrar la enfermedad en gatos de raza debido a su mayor presencia en criaderos.

Transmisión

Se ha comprobado que la excreción de coronavirus (FECV/FCoV) por un gato infectado se produce a través de la heces, secreciones oronasales y posiblemente a través de la orina (aunque no se ha comprobado). El modo más común de infección es a través de la ruta oro-fecal. El virus entra por vía oral. El compartir bandejas sanitarias entre gatos negativos con positivos es una vía de contagio, además de cualquier superficie, ropa, o hasta los humanos que hayan estado en contacto con heces y no se hayan desinfectado convenientemente. En ocasiones  este virus se escreta en la saliba, por lo que estornudos o aseo mutuo entre animales infectados y sanos puede llevar al contagio.

El FCov no suele traspasar la placenta del feto, por lo que el contagio en gatitos se produce entre las primeras 5 o 7 semanas de vida, cuando los anticuerpos de la madre disminuyen en su sangre.

Los virus activos pueden encontrarse en las heces desde el día 2 hasta el día 15 post infección, aunque hay casos de gatos que excretan virus activo siempre hasta que lo eliminan por completo de su organismo. Una vez que el gato presenta signos de PIF (más de 15 días desde la infección por FECV/FCoV y cuando éste ha mutado a FIPV) no excreta más virus, el PIF no se contagia de unos gatos a otros.

Desarrollo

El virus FECV/FCoV muta en el intestino, y una de esas mutaciones cambia a la proteina S, esta es la que permite al virus FIPV escapar de intestino e infectar otros óganos, ya que además adquieren la capacidad de replicarse dentro de los macrófagos y viajar a todo el cuerpo e infectarlo.

La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad del sistema inmunitario. Esto quiere decir que el desarrollo de la enfermedad dependerá fundamentalmente de dos factores: la respuesta inmunitaria del gato y el virus que origina la infección.

  • Respuesta inmunitaria: Se ha comprobado que la inmunidad celular es la responsable de la protección frente al FIPV, mientras que la inmunidad humoral no es protectiva. El gato, dependiendo de su capacidad inmunitaria, puede responder frente al PFIPV de tres formas:
  • Si el gato presenta una fuerte inmunidad celular con bajos niveles de anticuerpos, aumentan sus posibilidades de superar la infección, pudiendo curarse completamente o desarrollar un proceso subclínico que lo convierta en portador asintomático. En este último caso la enfermedad podría reaparecer como consecuencia de una inmunosupresión (infección por la leucemia felina, estrés, fármacos que deprimen la inmunidad, edad...).
  • Si el gato presenta una fuerte inmunidad humoral, con una inmunidad celular parcial, se desarrollará la forma no efusiva de PIF.
  • Si el gato presenta una fuerte inmunidad humoral, con una inmunidad celular débil o ausente, se desarrollará la forma efusiva de PIF.

El virus: La peritonitis infecciosa se produce cuando un gato se expone a un virus mutante del FECV/FCoV que ha adquirido la capacidad de infectar y replicarse en los macrófagos.

Desde ese momento, el virus se convierte en un agente que provoca la enfermedad que afecta a las células del organismo. Es distribuido a través de la sangre al peritoneo, pleura, vísceras abdominales y torácicas, meninges y tracto uveal (ojos).

Las lesiones inflamatorias del PIF se desarrollan cuando los anticuerpos se unen al virus o partículas víricas originando inmunocomplejos que se depositan alrededor de pequeñas vénulas en los tejidos, produciendo las típicas lesiones de vasculitis.

Cuadro Clínico

La enfermedad tiene un período de incubación variable, por lo general de 2 a 7 días aunque en algunos casos puede durar varios meses.

Una vez que el cuadro clínico se ha desarrollado, es decir, hay síntomas de PIF, suele conducir inevitablemente a la muerte del animal.

Tradicionalmente se ha considerado la existencia de dos presentaciones: la forma efusiva o húmeda (piogranulomatosa) y la forma no efusiva o seca (granulomatosa); sin embargo la delimitación entre ambas formas no siempre es clara e incluso la presentación puede cambiar a lo largo del curso de la enfermedad.

Así la mayoría de los casos de PIF seca comienzan con un breve período de PiF húmeda ; y muchos casos de PIF seca terminan después de varios meses en un cuadro de PIF húmeda que precede a la muerte. Estos cambios se correlacionan con los cambios que va sufriendo la inmunidad del paciente.

Tanto la forma húmeda como la seca comparten una serie de síntomas inespecíficos que se presentan al comienzo del proceso:

Fiebre crónica, fluctuante, que no responde a antibióticos. Anorexia. Depresión. Pérdida de peso.

Posteriormente aparecen los síntomas que van a definir la presentación del proceso:

PIF efusiva o húmeda

Su principal característica es el acúmulo de un exudado (líquido) no séptico en cavidad peritoneal (intestinos) y/o pleural (pulmones), produciendo respectivamente distensión abdominal (75% de los gatos) o disnea (dificultades respiratorias) (25% de los gatos).

Es esta la forma más sencilla de diagnosticar debido a las características del exudado, que presenta un aspecto amarillo pálido, traslúcido, con espuma (debido a su alto contenido en proteínas), y frecuentemente con "grumos" de fibrina.

PIF no efusiva o seca

Es un proceso de desarrollo más lento en el cual se ven implicados diferentes órganos en los que se producen reacciones inflamatorias granulomatosas y necrosis.

Las lesiones son más inespecíficas, dificultando el diagnóstico.

Los órganos abdominales son los que con más frecuencia presentan granulomas, fundamentalmente en riñón y nódulos linfáticos mesentéricos y con menos frecuencia en hígado, ciego o bazo. Los síntomas dependerán de la capacidad de los órganos afectados para realizar su función. El sistema nervioso central puede verse afectado variando los síntomas según las estructuras involucradas; así, la paresia o parálisis del tercio posterior (el síntoma más frecuente) está asociada a lesiones medulares, mientras que lesiones cerebrales pueden provocar demencia, tics nerviosos, cambios de personalidad, convulsiones... Las lesiones oculares son menos frecuentes y afectan generalmente al tracto uveal, apareciendo iridociclitis, hipopion, hifema, sinequias anteriores, edema y vascularización corneal. Es importante reseñar que aproximadamente un 15% de los casos de PIF presentan exclusivamente lesiones oculares. La cavidad torácica presenta una sintomatología más difusa debido a que la pleuritis, infiltrados peribronquiales o pericarditis relacionadas con el proceso no suelen ser aparentes. Sí puede apreciarse esporádicamente los síntomas de una neumonía piogranulomatosa.

Diagnóstico

El diagnóstico de la peritonitis infecciosa felina no es complicado en el caso de la presentación húmeda con existencia del líquido característico, pero puede ser más complejo en presentaciones con líquidos atípicos o en la forma seca.

Actualmente no existe ninguna prueba de laboratorio que ofrezca una sensibilidad y especificidad suficientes para resultar concluyentes en el diagnóstico de la enfermedad. Por tanto debe existir una compatibilidad entre la historia clínica, sintomatología, analítica y serología para poder decidir si un gato tiene o no PIF. La única forma de comprobar que un gato ha fallecido de PIF es realizarte una necropsia, realizando una inmunohistoquímica de biópsia sobre el tejido.

Actualmente no existe ningún test que diferencie los anticuerpos producidos en respuesta a un FECV/FCoV/FCov de los producidos en respuesta a un FIPV. Lo que se conoce de “Análisis de PIF”, en realidad sólo es una análisis de coronavirus, en el que se indica si el gato tiene suficiente cantidad de anticuerpos contra el virus en sangre, como para dar positivo o negativo, y se puede comprobar la cantidad que se tiene del mismo, lo que se conoce cómo créditos. Esto no quiere decir que el gato vaya a desarrollar PIF, pero unos niveles bajos o negativos, aseguran o pueden asegurar, que el gato no lo desarrollará, ya que parece estar eliminándolo de su sistema.

Los análisis para detección de anticuerpos frente al FIPV (IFI, ELISA) tienen un valor limitado y sus resultados deben valorarse en función de los demás datos recogidos.

Además hay un pequeño porcentaje de gatos con PIF que dan títulos muy bajos o negativos, posiblemente debido a la formación de complejos Ag/Ac que eliminan la mayoría de los anticuerpos de la circulación o debido a que la infección está causada por un serotipo vírico diferente.

El test más frecuente en los laboratorios de referencia es la inmunofluorescencia indirecta (IFI). Es la prueba más específica para la detección de anticuerpos frente a coronavirus felino.

Por último, hay que recordar que los resultados y la interpretación pueden variar mucho entre laboratorios, por lo que siempre hay que pedir los rangos de referencia.

El ELISA, más asequible para el veterinario que realice las pruebas en su propia clínica, es más sensible que la IFI, aunque menos específico a la hora de detectar anticuerpos frente a coronavirus.

Una variante del ELISA convencional es el ELISA cinético (KELA). Este test mide la intensidad y la velocidad con que se desarrolla el color después de la adición de los sustratos (Snap PIF Test- IDDEX), aunque en niveles altos de anticuerpos sigue siendo más fiable la IFI.

Pero hay otras pruebas diagnósticas que pueden indicar la presencia del PIF:

  • Análisis de sangre: Los gatos que sufran una anemia no regenerativa, con neutrofilia (leucocitos altos) o linfopenia (leucocitos bajos) y con hiperbilirrubinemia (aumento de los niveles de bilirrubina en sangre).

     

  • Análisis de albúmina/globulina en suero y en fluidos: apoya el diagnóstico, ya que cuanto menor es el ratio albúmina/globulina, más probable es que el diagnóstico sea PIF, pero se debe tener cuidado en gatos con proteínas totales y globulinas elevadas como en el caso de gingivoestomatitis crónica, enfermedad respiratorios superior y otros procesos inflamatorios crónicos.
    • En suero:
      • Una proporción de albúmina/globulina en suero mayor de 0.8, el PIF es poco probable.
      • Una proporción de albúmina/globulina en suero menor de 0.6, el PIF es probable
      • Una proporción de albúmina/globulina menor de 0.3, el PIF es muy probable.
    • En efusiones (pleural o líquido ascítico):
      • Una proporción de albúmina/globulina en suero mayor de 0.8,  el PIF es muy improbable.
      • Una proporción de albúmina/globulina en suero menor de 0.4-0.8 el PIF es probable
      • Una proporción de albúmina/globulina menor de 0.4, el PIF es muy probable.

         

  • El test de Rivalta en derrame pleural o ascitis: se puede hablar de positivo de PIF de un 58.4% y un valor  negativo de PIF de un 93.4%, siempre de manera predictiva. En gatos con linfoma o pleuritis/peritornitis bacterianas se pueden dar casos positivos. En 5 ml de agua destilada se vierte un gota de ácido acético, después una gota de la efusión obtenida como muestra del animal. Si es positiva, se formará un botón que descenderá de forma compacta, si es negativa, se diluirá en la mezcla.

     

  • La serología de coronavirus: positiva no quiere decir que el gato tenga PIF. Además, hay gatos seronegativos con PIF debido a que se produce una gran unión de anticuerpos a antígeno y no hay antígeno libre en el suero. La serología frentea FCoV en fluidos (derrame pleural o ascitis) tiene una especificidad del 85% y una sensibilidad del 86%. En gatos sanos en los que el resultado es negativo, se recomienda repetir en la prueba un mes más tarde, antes de introducirlos en una comunidad felina, ya que la infección puede estar en un estadío inicial (no se produce seroconversión hasta pasados 7-14 días). Los resultados que pueden dar son:
    • Título superior a 1:3.200: frecuentemente relacionado con PIF, principalmente en su forma seca.
    • Titulo entre 1:25 y 1:3.200: Dudoso; en los niveles superiores suele estar relacionado con PIF, aunque existen casos de gatos con FECV/FCoV//FCov y títulos altos y casos de gatos con PIF y títulos bajos.
    • Título por debajo de 1:25: Por lo general se considera que el gato no ha estado expuesto o ha superado una infección producida por coronavirus (ya sea FECV/FCoV o FIPV). Sin embargo, existen casos de PIF con titulaciones muy bajas o negativas.

       

  • R-PCR en sangre: tiene un valor limitado ya que un valor positivo indica la presencia de coronavirus, no de PIF.

  • La inmunohistoquímica de biopsias y la inmunofluorescencia de efusiones: es la prueba diagnóstica definitiva de PIF. Sí demustra la presencia del antígeno de FCoV en macrófagos. Es más fiable en biopsias que en efusiones: Un resultado positivo en una efusión tiene un valor predictivo positivo del 100%. Pero un resultado negativo en efusiones tiene un valor predictivo negativo de sólo el 57% ya que puede ser que no haya suficientes macrófagos en la efusión. Un resultado positivo en una inmunohistoquímica tiene un valor predictivo del 100%

Recientemente se ha empezado a utilizar un análisis para detección de ARN de coronavirus felino en heces y fluidos corporales.

Este test (Polimerasa Chain Reaction -PCR-) puede detectar cantidades muy bajas de ARN vírico en tejidos y sangre. El PCR puede, sin embargo, ser muy útil en el control y seguimiento de infecciones por coronavirus en comunidades felinas, ya que aplicada a test fecales, detecta la presencia de coronavirus, permitiendo diferenciar y aislar a los gatos que estén excretando virus.

Historia y sintomatología

En los apartados de incidencia y cuadro clínico aparecen los datos que pueden hacernos sospechar de la presencia de PIF. Hay que destacar, sobre todo, la presencia de signos inespecíficos (fiebre resistente a antibióticos, decaimiento, apatía, anorexia, pérdida de peso...) y de efusiones pleurales o abdominales.

Analítica.-Análisis del exudado peritoneal/pleural: En los casos de PIF húmeda, puede resultar concluyente, evitando la realización de más pruebas. El líquido extraído presenta un color claro/amarillento, viscoso, con fibrina y con una gravedad específica de 1017-1047. Contiene un número variable de leucocitos (1.600-25.000) intactos (a diferencia de las peritonitis bacterianas en las que proliferan los neutrófilos degenerados). Por último, el contenido en proteínas es muy alto, similar al del plasma (5-8 g/dl). Si se realiza un proteinograma, prácticamente todos los casos de PIF tienen un porcentaje de gamma-globulina superior al 32%, un porcentaje de albúmina inferior al 48% y un coeficiente albúmina/globulina menor de 0.8. Analítica sanguínea: Las alteraciones son similares en PIF húmeda y seca.

Se produce con frecuencia una anemia no regenerativa, leucocitosis con neutrofilia y linfopenia, y alteraciones en la bioquímica sérica relacionadas con los órganos afectados (aumentos en GPT, BT, BUN, creatinina...).

Las proteínas plasmáticas suelen estar elevadas (por encima de 7.8 g/dl) y muestran un aumento en la fracción de gamma-globulina (por encima de 4.6 g/dl).

Anatomopatología/histología

Muchos cuadros de PIF seca son confirmados en el examen postmortem (necropsia) gracias a la existencia de lesiones granulomatosas en distintos órganos, que, en un estudio histológico, muestran las lesiones típicas de vasculitis, con un infiltrado perivascular de macrófagos, linfocitos, neutrófilos y células plasmáticas.

La inmunohistoquímica de biopsias y la inmunofluorescencia de efusioneses son las pruebas diagnósticas más seguras, pero chocan con el problema de que el animal puede no tolerar una sedación profunda/anestesia para la toma de biopsias y además, al estar los órganos que se desmenuzan fácilmente, las agujas de biopsia pueden provocar hemorragias severas.

 

Tratamiento

No existe hasta el momento ningún tratamiento curativo frente l PIF. Se han intentado diferentes tratamientos con inmunomoduladores y antivíricos pero ninguno ha sido muy eficaz in vivo. Alguna excepción de raros casos de curación con el interferón omega felino. Hasta ahora, el tratamiento paliativo más eficaz es el que se ha venido utilizando tradicionalmente, aunque la mejoría en algunos gatos tratados con interferón y ribavirina parecen indicar que en el futuro se utilizarán terapias combinadas.

Tratamiento experimental Prednisona:

El objetivo es regular la respuesta inmune al FCoV y la inflamación. Aún así, hay que saber que la enfermedad es mortal en la mayoría de los casos. En los casos leves es posible prolongar la vida del gato aplicando altas dosis de antiinflamatorios y fármacos inmunosupresores, y además, evitando situaciones de stress.

Se debe aplicar el tratamiento sólo en animales que conserven el apetito y no presenten signos nerviosos ni de adelgazamiento enfermizo. Revisar resultados al cabo de 2-4 semanas. En función de la respuesta, detener o continuar hasta 3 meses.

Pauta de tratamiento

Administrar Prednisolona a dosis elevadas para el control de la vasculitis. Administrar ciclofosfamida o clorambucil (fármacos citotóxicos) para la lisis de linfocitos B. Administrar antibiótico de amplio espectro (amoxicilina, cefalosporina) para el control de infecciones secundarias. Uso de Interferón-ω felino (IFN-α humano). Para hacer tratamiento de soporte administrar Vitaminas, esteroides y que el gato tenga una dieta rica en proteína y antioxidantes.

Esto no quiere decir que todos lo gatos que sufran una infección por un FIPV se mueran: hay gatos que de forma natural (poseen una inmunidad celular eficaz) superan la enfermedad, casi siempre antes de que aparezcan signos clínicos de la misma. Pero en aquellos gatos en los que la enfermedad cursa con una sintomatología evidente, la mortalidad es superior al 95%.

Tratamiento experimental Inhibidores de Proteasa (2016)

Un equipo interdisciplinar compuesto por el Departamento de Medicina de Diagnóstico y Patología, Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Kansas, Manhattan, Kansas, dirigido por Yunjeong Kim, junto con Duy H. Hua, William C. Groutas, miembros del Departamento de Química de la Universidad del Estado de Kansas, Manhattan, Kansas, también con Kyeong-Ok Chang Departamento de Medicina de Diagnóstico y Patología, Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Kansas, Manhattan, Kansas y junto a Niels Pedersen C. del Departamento de Medicina y Epidemiología, Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis, Davis, California, todos ellos de Estados Unidos de América, han encontrado un posible tratamiento.

El estudio publicado se llama: Reversal of the Progression of Fatal Coronavirus Infection in Cats by a Broad-Spectrum Coronavirus Protease Inhibitor, es decir: "La inversión de la progresión de la infección Coronavirus fatal en gatos por un amplio espectro Coronavirus inhibidor de la proteasa". Quiere decir que en sus investigaciones, infectaron a un número de gatos del FIPV, y cuando llegaron a un cuadro clínico específico (cuando la enfermedad mostraba sus peores síntomas, linfopenia, es decir los números de glóbulos blanco muy bajos y pérdida de peso de hasta el 13,6%, ictericia, ascitis, fiebre alta) trataron a los gatos con un Inhibidor de la proteasa (llamado GC376), para evitar que el virus pudiera romper la mebrana proteica de las células macrófagas y expandirse por el cuerpo. Entre los 14 y 20 días después de inciar el tratamiento los gatos se habían curado, y han permanecido sanos por un periodo de 8 meses, momento en el que se publica el estudio.

El uso de este antiviral en gatos con un PIF ya avanzado demostró que reducía al carga viral, y hacía desaparecer en gran medida las lesiones granulomatosas, además que bajaba la fiebre, la ictericia y desparecía la ascitis.

  • Kim Y, Liu H, Galasiti Kankanamalage AC, Weerasekara S, Hua DH, Groutas WC, et al.(2016) Reversal of the Progression of Fatal Coronavirus Infection in Cats by a Broad-Spectrum Coronavirus Protease Inhibitor. PLoS Pathog 12 (3): e1005531.doi: 10.1371 / journal.ppat.1005531.PMID: 27027316
  • Kim Y, Liu H, Kankanamalage ACG, Weerasekara S, Hua DH, et al. (2016) Correction: Reversal of the Progression of Fatal Coronavirus Infection in Cats by a Broad-Spectrum Coronavirus Protease Inhibitor. doi: info:doi/10.1371/journal.ppat.1005650

Prevención

La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad de baja incidencia y alta mortalidad. Su incidencia es mayor en comunidades felinas numerosas y en criaderos, por lo que será en estos casos donde haya que prestar una especial atención a los controles sanitarios.

Medidas profilácticas

Dado que la principal ruta de transmisión es la oro-fecal, habrá que mantener una limpieza y desinfección adecuada del entorno, teniendo los areneros siempre limpios y cambiando las arenas con asiduidad, así como un control sobre gatos seropositivos que estén excretando virus, separados de los demás y realizando test para ir controlando su estado.

Resulta fundamental la realización de pruebas serológicas a todo nuevo gato que vaya a entrar en la comunidad, teniendo en cuenta tres datos importantes:

  • En los cachorros no se debe realizar el test hasta las 12 semanas de edad, ya que gatos con menos de 6-8 semanas con madres seropositivas tienen una titulación positiva debido a los anticuerpos maternales transmitidos en el calostro; y entre las 6 y las 12 semanas, si ellos contraen la enfermedad, pueden dar resultados negativos al no haberse producido todavía la seroconversión.
  • En gatos con resultados negativo debería mantenerse la cuarentena durante 1 mes y repetir de nuevo las pruebas, ya que en el momento del primer análisis podría estar todavía incubando la enfermedad.
  • La existencia de un gato seropositivo no significa que tenga PIF ni que lo vaya a tener. Por tanto no tiene sentido el sacrificio de animales sanos con titulación positiva. De hecho, muchos de estos gatos, si no se reexponen al virus, terminan siendo seronegativos al cabo de 6 -12 meses.

¿Vacuna?

Hay una vacuna comercial desarrollada en EEUU, llamada Primucell ©, Pfizer, es comercializada allí y en otros países, España incluida. En Reino Unido no está disponible. Primucell ® contiene un mutante sensible a la temperatura del tipo la cepa 2 DF2 FCoV. La vacuna se administra por vía intranasal y tiene por objeto inducir inmunidad mucosa local a través de la inducción de IgA y la inmunidad mediada por células. Sin embargo, la vacuna también induce la seroconversión, aunque los títulos son generalmente bajos. Existe considerable controversia con respecto a la seguridad y la eficacia de esta vacuna. La vacuna contiene una cepa Tipo-2, mientras que los de tipo-1 coronavirus son más prevalentes en el ambiente.

La eficacia de la vacuna se desconoce, ya quelos diferentes estudios realizados arrojan resultados totalmente discordantes. La opinión generalizada es que no es especialmente efectiva, sólo se permite su uso en gatitos mayores de 16 semanas de edad, y a esa edad la mayoría de los gatos ya están infectados por el virus.

 

Nuevas Investigaciones

Nuevas investigaciones realizadas en la Universidad norteamericana de Cornell, han desvelado cuál es la base molecular que cambia cuándo el virus benigno FCoV (coronavirus intestinal) muta a FIPV (virus mutante mortal). Lo que abre un nuevo campo al descubrimiento de tratamientos, vacunas y mejor entendimiento de éste monstruo. Se puede leer en: 

 

Referencias:

Formación:

Paw Peds sólo certifica que dicho criador ha superado los cursos de formación, no se hace responsable de la ética de dicho criador.

Paw Peds G1

Paw Peds G2
7/05/2013

24/04/2014

iconface icontwiter youtube

United Kingdom 128

miscota publi

contador de visitas

Dueños

Entrada a "Mis Documentos" de los dueños de gatitos Bolboretaforest.

Cumpliendo la Directiva Europea 2009-136-CE y el Real Decreto-ley 13/2012 le avisamos de que utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y su experiencia al usarlo. Las cookies utilizadas para la operación esencial de la página web. Para encontrar más sobre las cookies que usamos, y como administrarlas, Política de Cookies.

Yo acepto el uso de cookies.

EU Cookie Directive Module Information